Texto curatorial para la instalación artística «Lloradero», de Rolando Flores, que formó parte de la exposición colectiva de arte público PARADOJAS URBANAS, la VI Edición del Programa de Arte Público de Las Artes Monterrey para el Festival Internacional Santa Lucía 2023, que se presentó en los meses de septiembre, octubre y noviembre de 2023, en la Macroplaza de Monterrey, México.
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Al considerar como referentes estéticos los elementos de la arquitectura tradicional norestense conocidos como «lloraderos», lo cuales son bajadas de agua a manera de canales abiertos usualmente ubicados en las fachadas de las casas, Rolando Flores Tovar configura esta obra de arte público en la que propone potenciar las posibilidades escultóricas y poéticas de tales bajantes pluviales; una forma de síntesis plástica que reúne diversos aspectos materiales, artesanales y temáticos.
A partir de la producción de bloques de adobe -un material de construcción desde hace tiempo menospreciado, a pesar de las ventajas y bondades en relación a las condiciones climáticas de la región noreste de México-, realizada por un artesano experimentado, se construyó esta escultura pública que, además de subrayar el abandono del uso del adobe y las técnicas artesanales, nos enfrenta al reconocimiento del constante deterioro que sufren las edificaciones históricas no solo de la ciudad de Monterrey y su área metropolitana, sino en otras partes del estado de Nuevo León.
Así mismo, la escultura, posicionada en la explanada lateral del Teatro de la Ciudad | CONARTE, entra en perspectiva urbana y en lectura directa en primer plano con la Capilla de los Dulces Nombres (templo católico de muros de sillar del siglo XIX), en segundo plano con el Barrio Antiguo de Monterrey, uno de los sectores más antiguos de la ciudad y en tercero con el Cerro de la Silla, monumento natural de la región; enfatiza el devenir histórico-cultural de una sociedad envuelta en el imaginario de lo nuevo como sinónimo de progreso y desarrollo y lo antiguo como obsoleto e inútil.
Se agrega a la observación conceptual el descriptivo propio del elemento arquitectónico en cuestión: lloradero, como si se tratara de una fuente ocasional que aprovecharía la escasa y preciada agua de las lluvias, además de la confrontación silente ante la Fuente de Neptuno y las esculturas estilo neoclásico descontextualizadas del identitario social en el que se ubican. «Lloradero» conmemoraría la pérdida del patrimonio arquitectónico de la ciudad y de los antiguos oficios relacionados a éste; lloraría por la crisis medioambiental y lloraría por las diferentes crisis sociales vinculadas a ésta.
Eliud Nava | Curador.






